Llegamos a uno de los momentos más esperados de toda esta trayectoria. Si hay un escenario que consagra a cualquier artista en Latinoamérica, es la Quinta Vergara. En el año 2003, junto a mis compañeros de Porto Bahia, nos tocó pararnos frente al famoso «Monstruo» del Festival de Viña del Mar. Lo que vivimos ahí fue una mezcla de adrenalina pura, emoción desbordante y… un par de sorpresas que la televisión no les mostró.
Capítulo 6: El lado B de Viña 2003: El día que nos cortaron el show de Porto Bahia en la Quinta Vergara 🎙️👹✨
Compartiendo camarines con leyendas
La preparación para esa noche fue de una intensidad nivel Dios. Ensayos eternos, pruebas de vestuario, coreografías pulidas al milímetro. Pero el día del show, la atmósfera que se respiraba tras bambalinas era simplemente fenomenal.
Imagínense la emoción de estar compartiendo el mismo escenario y el mismo backstage con gigantes de la música como Maná o Diego Torres. Y para coronar la magia, ese año también se presentaban nuestros queridos coterráneos Sandy & Junior. Ver a tantos artistas increíbles ahí reunidos nos hacía sentir que todo el esfuerzo de haber empezado de cero con un nuevo grupo había valido completamente la pena.
Las luces se apagaron, la cortina se abrió y salimos a darlo todo. El público rugía, el ritmo de Porto Bahia encendía la Quinta… pero entonces, el «lado B» de la producción en vivo hizo de las suyas.
✂️ Un show acortado y sin el gran final
Detrás de un evento tan gigante hay un reloj de televisión que no perdona a nadie. Lamentablemente, el show no salió de la forma en que lo habíamos planificado y ensayado con tanto amor. Tuvimos muchísimos inconvenientes técnicos y errores de producción ajenos a nosotros.
¿El golpe más duro de la noche? Nos acortaron el show en vivo. De un segundo a otro, tuvimos que cortar camino y nos quedamos sin poder presentar nuestro gran final, esa coreografía que tanto habíamos ensayado para cerrar con broche de oro. Debido a este tremendo enredo de tiempos de la transmisión, bajamos del escenario sin la antorcha o la gaviota en las manos.
El verdadero premio se lleva en el corazón ❤️
Cualquiera podría pensar que bajamos frustrados, pero la verdad es muy diferente. Aunque las cosas no salieron perfectas en lo técnico, hoy guardo en mi corazón esa noche con una gratitud infinita.
Porque al final de cuentas, los premios son lindos, pero los aplausos de esa marea de gente no nos los quita nadie. ¡Me presenté como artista en el escenario más importante de Chile y dejamos la vida en cada paso de baile! Ese es el verdadero trofeo que me llevé a casa.
Llegamos a uno de los momentos más esperados de toda esta trayectoria. Si hay un escenario que consagra a cualquier artista en Latinoamérica, es la Quinta Vergara. En el año 2003, junto a mis compañeros de Porto Bahia, nos tocó pararnos frente al famoso «Monstruo» del Festival de Viña del Mar. Lo que vivimos ahí fue una mezcla de adrenalina pura, emoción desbordante y… un par de sorpresas que la televisión no les mostró.
🚽 Mi momento de «fanática» en el baño con Sandy
La preparación para esa noche fue de una intensidad nivel Dios. Ensayos eternos, pruebas de vestuario, coreografías pulidas al milímetro. Pero el día del show, la atmósfera que se respiraba tras bambalinas era simplemente fenomenal.
Imagínense la emoción de estar compartiendo el mismo backstage con gigantes de la música como Maná o Diego Torres. Pero para mí, el momento más surrealista ocurrió en el lugar menos pensado: ¡el baño!
Resulta que ese año también se presentaban nuestros queridos coterráneos, el dúo Sandy & Junior. Yo era una fanática absoluta de Sandy cuando era niña en Brasil; me sabía sus canciones, la admiraba muchísimo. Y de repente, ahí estaba yo, entrando al baño de la Quinta Vergara y encontrándome de frente con ella. Pasé en un segundo de ser la artista que estaba a punto de salir a escena a ser la niña que no podía creer que estaba compartiendo camarín y escenario con su gran ídolo. ¡Fue un momento mágico que guardo con un cariño gigante!
Las luces se apagaron, la cortina se abrió y salimos a darlo todo. El público rugía, el ritmo de Porto Bahia encendía la Quinta… pero entonces, el «lado B» de la producción en vivo hizo de las suyas.
✂️ Un show acortado y lágrimas en el backstage
Detrás de un evento tan masivo hay un reloj de televisión que no perdona a nadie. Lamentablemente, el show no salió de la forma en que lo habíamos planificado y ensayado con tanto amor. Tuvimos muchísimos inconvenientes técnicos y errores de producción ajenos a nosotros.
¿El golpe más duro de la noche? Nos acortaron el show en vivo de golpe. De un segundo a otro, la producción nos obligó a cortar camino y nos quedamos sin poder presentar nuestro gran final.
Eso no solo nos dolió a nosotros, sino que desató una escena desgarradora detrás del escenario. Para ese gran cierre, nos acompañaba un grupo de alrededor de 20 cheerleaders que se habían preparado de manera impecable y con muchísima ilusión durante meses. Cuando dieron la orden de cortar el show y no pudieron salir, el backstage se transformó en un mar de lágrimas. Ver a todas esas niñas llorando de frustración tras bambalinas por un error de televisión fue, sin duda, la parte más amarga de esa noche. Debido a todo este enredo de tiempos, bajamos del escenario sin la antorcha o la gaviota en las manos.
El verdadero premio se lleva en el corazón ❤️
Cualquiera podría pensar que bajamos frustrados, pero con el tiempo uno aprende a mirar las cosas con otra perspectiva. Aunque en lo técnico y logístico las cosas no salieron perfectas, hoy guardo esa experiencia con una gratitud infinita.
Porque al final de cuentas, los premios son lindos, pero el cariño y los aplausos de esa marea de gente no nos los quita nadie. ¡Me presenté como artista en el escenario más importante de Chile, dejamos la vida en cada paso de baile y consolamos con el corazón a nuestro equipo! Ese es el verdadero trofeo que me llevé a casa.







































