¿Alguna vez han sentido que su cerebro tiene dos pestañas abiertas que no tienen nada que ver la una con la otra? Bueno, esa ha sido mi vida desde que tengo memoria.
Mi historia de formación: Marketing, actuación y mi pasión por el aprendizaje constante 🎓✨
Corría el año 1996 y yo estaba en esa encrucijada que nos quita el sueño a los 17: ¿Pinceles o zapatillas? ¿Estrategias o sudor? Por un lado, me perdía creando, dibujando y montando espectáculos (sí, la «showwoman» ya vivía en mí); por otro, era la que no se salía de la piscina, la que peleaba cada pelota en el fútbol y la que amaba el handball.
Al final, ganó la oficina… por un ratito. Me decidí por Publicidad y Marketing. Me encantaba, pero mi cuerpo me pedía acción. Así que en el 2000, me lancé a la Educación Física en la Universidad FMU en Sao Paulo. Tenía el plan perfecto, el horario cuadrado y la meta clara. O eso creía yo…
El giro de guion (o la maleta que lo cambió todo) ✈️
En 2002, la vida me dijo: «¿Congelar los estudios? Sí, pero por una buena razón». Me vine a Chile con el grupo Porto Seguro y lo que iba a ser un paréntesis se convirtió en mi nueva realidad. La carrera de Educación Física quedó en pausa eterna por una «reviravolta» maravillosa que me empujó a otros escenarios.
En lugar de pelotas de handball, agarré micrófonos, guitarras y partituras. Me sumergí en el canto, el piano y mil tipos de baile. Pero mi curiosidad no tiene freno:
- En 2007, me puse el traje de actriz en la Escuela de Fernando González.
- En 2014, la televisión me llamó con un desafío increíble: ser parte de la Escuela de Talentos de Canal 13 junto a Susy Fischkin, preparándome para la animación.
¿Y ahora? Regreso al futuro 💻
Dicen que uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida… ¡y yo volví al Marketing! Pero en su versión 2.0. Actualmente estoy descifrando el mundo del Marketing Digital, conectando esos puntos que quedaron sueltos en el 96 con las herramientas de hoy.
Si me preguntan qué estudiaré después… ¡no tengo idea! Pero les aseguro que será algo que me haga vibrar. Porque si algo he aprendido en este viaje entre Sao Paulo y Chile, entre el deporte y las luces, es que el título más importante es el de «Aprendiz Eterna».






































